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Dos agentes de
la Policía Federal de México participaron en la masacre de estudiantes de
escuela de Ayotzinapa, el 26 de septiembre de 2014, en Iguala, Guerrero y un
militar tomó fotos, reveló el presidente de la Comisión Nacional de los
Derechos Humanos de México (CNDH), Luis Raúl González Pérez.
Además de los
policías federales que viajaban en dos autos patrullas, otros agentes cuya
participación se ignoraba, de la Policía Municipal de Huitzuco, pueblo vecino a
20 km de Iguala, participaron en la masacre contra los jóvenes que se
trasladaban en cinco autobuses, saldada con siete muertos, 25 heridos y 43
desaparecidos.
Dos patrullas de
la policía de Iguala (220 km al sur de la Ciudad de México) persiguieron a uno
de los autobuses cerca de Huitzuco, balacearon los neumáticos y bajaron a los
jóvenes con violencia, cerca de un puente en la carretera de Iguala a
Chilpancingo, capital de Guerrero.
Al lugar
llegaron dos patrullas federales –que luego se retiraron tras dialogar con los
agentes de Iguala- y tres patrullas más de Huitzuco, según la nueva pieza del
rompecabezas de las pesquisas.
Después de ser
obligados a bajar del autobús, los estudiantes de la escuela rural de maestros
de Ayotzinapa “habrían sido llevados al Municipio de Huitzuco, para
presentarlos ante quien se identifica como ‘El Patrón’, posible líder de una
organización criminal y quien resolvería sobre su destino”, dice la revelación
de la CNDH.
La investigación
del llamado Caso Iguala “es un expediente abierto y debe ser asumido como
prioridad nacional”, dijo González Pérez al presentar el informe.
“Hoy (jueves) se
confirmaría esa nueva ruta con la posible participación de agentes de dos
corporaciones policiales adicionales a la municipal de Iguala, en la
desaparición de los estudiantes” que se trasladaban en el autobús de la empresa
Estrella de Oro número 1531 aquella noche, “específicamente, de la Policía de
Huitzuco y de dos agentes de la Policía Federal”, dice el informe de la CNDH.
Además, un
militar llegó en su moto al lugar de la detención, conocido como Puente del
Chipote, cerca del Palacio de Justicia de Iguala, que tiene cámaras de vídeo,
cuyas grabaciones no fueron obtenidas, donde las patrullas interceptaron uno de
los autobuses en los cuales viajaban los estudiantes.
El militar tomo
fotografías de las patrullas y al ser descubierto por los policías “se retiró
del lugar a pie abandonando su motocicleta”, pero “hizo 4 tomas fotográficas en
la escena criminal”, dice el reporte de la CNDH.
La participación
de esos agentes federales y municipales no formaba parte de la llamada “verdad
histórica” de la Fiscalía federal, que solo identificó a dos jóvenes
desaparecidos por análisis de ADN a restos calcinados, encontrados en el
basurero y un río de otro pueblo cercano, Cocula.
La revelación
fue presentada a pocos días de que una misión de expertos independientes de la
Comisión Interamericana de DDHH (CIDH) entregue su informe final de más de un
año de colaboración con la Fiscalía federal, gracias a un convenio
internacional que el Gobierno de Enrique Peña expresó que no desea renovar.
Un autobús marcado
En ese autobús
–prosigue la revelación- viajaba Alexander Mora Venancio, uno de los dos
estudiantes identificados por análisis genéticos de ADN en el Instituto Forense
de Innsbruck, Austria.
En el conjunto
“estarían participando en total, agentes policiales de cuatro corporaciones”,
Iguala, Cocula, Huitzuco en la desaparición de un grupo conformado por entre 15
a 20 normalistas en el Puente del Chipote.
Por esta trama,
organismos de DDHH configuran la masacre como un crimen de Estado.
La CNDH dice que
la pista fue ofrecida por un testigo, cuyo nombre se mantiene en reserva, con
quien “logró la confianza” y aportó información fundamental.
Dos autobuses de
los que fueron sustraídos los jóvenes —uno bloqueado en el Centro de Iguala,
entregado a la policía de Cocula, y otro detenido en el Puente del Chipote,
pertenecen a la línea de transporte de pasajeros Estrella de Oro.
Para establecer
el móvil de los ataques, la CNDH pide investigar si fue circunstancial que “son
los mismos en los que originalmente los estudiantes se trasladaron de la
Escuela Normal de Ayotzinapa a Iguala”, o si la situación obedeció a otra
razón.

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