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Las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP) y el
Gobierno colombiano firmaron este jueves el esperado acuerdo del cese al fuego
bilateral y definitivo, un paso decisivo para poner fin a un conflicto interno
de más de 50 años.
El acuerdo del
cese al fuego no es el último paso del proceso paz colombiano, pero es el más
importante porque las partes se comprometen a cesar las operaciones militares
ofensivas y dar por terminada la confrontación y uso de las armas en la política..
El garante de
Cuba, Rodolfo Benítez, leyó el comunicado conjunto número 76 con los puntos en
los que se llegó a acuerdos: cese al fuego y dejación de armas; acuerdo sobre
garantías de seguridad y lucha contra las organizaciones criminales incluyendo las
denominadas sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo; y acuerdo sobre
refrendación.
El documento
establece que una vez entre en vigencia el acuerdo a partir del primer día, “la
Fuerza Pública reorganizará sus esquemas para que las FARC-EP puedan retornar y
reorganizarse en 23 zonas".
A partir del día
cinco se “desplazarán a esas zonas siguiendo las rutas establecidos en el
acuerdo”.
Serán 23 zonas
veredales transitorias de normalización, que tienen como objetivo la dejación
de armas y la reincorporación de la vida civil de los guerrilleros. Serán ocho
campamentos, indicó el garante de Cuba.
Así mismo, las
FARC-EP designarán a 60 integrantes –hombres y mujeres- que podrán moverse por
diferentes zonas del país para dar cumplimiento a lo acordado.
“También
designarán 10 personas que podrán moverse a nivel municipal en cumplimiento con
tareas relacionadas con el acuerdo de paz”, incluye el acuerdo. Se garantizará
a todos los rebeldes medidas de seguridad.
“Alrededor de
cada zona habrá una zona de seguridad donde solo habrá equipo de monitoreo.
Será de un kilómetro a la redonda”, leyó Benítez.
Las
delegaciones, en el acuerdo, pidieron al secretario General de la ONU, Ban
Ki-moon, agilizar la misión técnica que se encargará de verificar la dejación
de armas.
Sobre la
dejación de armas, el acuerdo anunciado fija que existirá solo un “punto de
almacenamiento donde estarán los contenedores en los que estarán las armas.
Siempre resguardadas por el mecanismo de monitoreo de la ONU”.
Al firmar el
cese al fuego ambas partes se comprometen a contribuir al surgimiento de una
nueva cultura que proscriba la utilización de las armas en el ejercicio de la
política.
Además, asumen
trabajar por lograr un consenso nacional en el que todos los sectores apuesten
por un ejercicio de la política en el que primen los valores de la democracia y
el debate civilizado y no haya espacio para la intolerancia y la persecución
por razones políticas.
Se establecerá
una hoja de ruta para que a más tardar a 180 días después de la firma del
acuerdo final se haya terminado el proceso de dejación de las armas.
El objetivo del
presente acuerdo es la terminación definitiva de las acciones ofensivas entre
la fuerza pública y el grupo insurgente.
Se crearán las
condiciones para la implementación del acuerdo final y preparar la
institucionalidad y al país para la reincorporación a la vida civil de las
FARC-EP.
El mecanismo de
monitoreo y verificación será tripartito y estará integrado por representantes
del Gobierno colombiano, la fuerza pública, las FARC-EP y un componente
internacional constituido por la Misión Política de observadores no armados de
la ONU, integrada principalmente por observadores de los países miembros de la
CELAC.
Esta Misión
Política presidirá en todas las instancias el monitoreo y se encargará de
dirimir controversias, presentar recomendaciones y generar reportes.
Desde el día
después de la firma del acuerdo firmal la fuerza pública reorganizará las
tropas para facilitar el desplazamiento de las estructuras de las FARC-EP a las
zonas y para dar cumplimiento al acuerdo del cese al fuego. Desde el día 54 las
comisiones de los frentes de la insurgencia se desplazarán a las zonas
siguiendo las rutas establecidas de común acuerdo.
Serán 23 zonas
territoriales, temporales y transitorias y 8 campamentos. En cada una habrá
equipos de monitoreo local, facilidades para el acceso y tendrán una extensión
razonable con límites que correspondan a la vereda donde se ubican, los cuales
podrán ser ampliados previo acuerdo.
La salida de
combatientes de las FARC-EP de los campamentos se hará sin armas y de civil. En
este punto, las partes acordaron el compromiso de que no haya ninguna
limitación en el normal desenvolvimiento
de la vida de las comunidades.
Las autoridades
civiles no armadas permanecerán y continuarán ejerciendo sus funciones en las
zonas.
¿Cuáles son las bases del conflicto armado
colombiano?
En el hecho
histórico participaron el mandatario colombiano Juan Manuel Santos y el
comandante de las FARC-EP, Timoleón Jiménez. También están presentes el
presidente de Cuba, Raúl Castro y representantes de los países garantes.
Como
"países acompañantes" estuvieron la presidenta de Chile, Michelle
Bachelet, y el jefe de Estado venezolano, Nicolás Maduro. El secretario general
de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, diplomáticos de
EE.UU. y la Unión Europea también presenciaron el evento.
Las cifras de la guerra
En 2012, el
Centro Nacional de Memoria Histórica publicó un informe titulado ¡Basta ya! Colombia:
memorias de guerra y dignidad, en el que reflejaban el alcance y daño social
que ha ocasionado el conflicto colombiano, el más duradero del mundo
moderno.
Desde 1958 hasta
2012 la guerra en Colombia ha arrojado más de 220 mil fallecidos y 79 mil
desaparecidos de manera forzosa; mientras que en asesinatos selectivos se
cuentan unos 173 mil colombianos, la mayoría de ellos a manos de grupos
paramilitares de la extrema derecha.
Estas bandas
también ocupan el primer lugar en cuanto a masacres perpetradas con mil 156
víctimas. Otro drama que refleja este organismo público es de los
desplazamientos violentos, que desde 1985 hasta la fecha de publicación del
informe superaban los 10 millones de colombianos.
En contexto
Las FARC-EP y el
Gobierno colombiano dialogan en La Habana (capital cubana) para lograr una
salida pacífica al conflicto armado que vive la nación suramericana desde hace
más de 50 años.
Los diálogos
comenzaron en 2012 y hasta ahora han logrado avances en temas como reforma
rural integral, participación política, fin del conflicto, víctimas y drogas
ilícitas. Con este nuevo acuerdo quedan pocos puntos para poner fin a la
guerra.

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